Físicos como “problem-solvers” en el mundo de la ciencia de datos e información digital: ¿seremos capaces de resolver este dilema?

Punto de Partida: Pregunta de Investigación

La primera charla que recibí como estudiante de licenciatura en física fue de un profesor que nos dijo que nuestra formación nos convertiría en “problem-solvers”: más allá de ser hábiles para resolver problemas físico-matemáticos o de lógica dentro de esta categoría, seríamos capaces de plantear nuestros propios problemas de investigación y buscar soluciones científicas aptas, sin charlatanería sino que con argumentos congruentes y consistentes.

Esto fue el 2007. Ya en 2011 recibí las primeras noticias de un físico chileno “haciendo historia” estudiando la termodinámica de las sociedades y la economía en EE.UU.. Y esto sería mi primer acercamiento a la interdisciplina real entre la física y las ciencias sociales (yo ya trabajaba con física, química y biología, lo que mis compañeros consideraban “fuera de la norma”).

Entonces, la primera pregunta que surgió y que aún queda en mi mente es: ¿Cuál es el límite de las preguntas y respuestas que los físicos pueden plantear, resolver e investigar desde la física para abordar las ciencias sociales y sus propias problemáticas? ¿Realmente somos como físicos y físicas “problem-solvers” de cualquier problema de investigación que nos podamos plantear y que la física, como recurso, lenguaje y abordaje, nos ayude a enfrentar?

Dejé esta pregunta y desafío a mi propia disciplina pendiente y se me dio la posibilidad en este 2021 para retomarla y al fin enfrentarla desde la disciplina CTS. Curiosamente, desde “la vereda del frente”, desde las ciencias sociales y sus métodos cualitativos para plantear y enfrentar problemas de investigación. Y desde esta mirada, lo primero que debía hacer era investigar lo que ya había disponible sobre las conexiones entre la física y las ciencias sociales. Y me di cuenta que esta conexión no era tan novedosa como cuando lo escuché en la facultad: Weidlich (1991) escribió con detalle sobre la física y las ciencias sociales, mencionando incluso en esa época que el mismo autor ya llevaba 20 años utilizando sistemas complejos desde la termodinámica, la mecánica estadística y la física cuántica para comprender “la dinámica de sistemas sociales” (p. 3).

No tuve que sumergirme demasiado para hallar la colaboración entre la física y la economía. Lo interesante fue encontrar que esta relación es mucho más antigua de lo que se imaginó cualquiera de mis compañeros en el pregrado. Según Sornette (2014), incluso desde la época de Sir Isaac Newton existiría una relación entre ambas ciencias. ¿Por qué no supe esto antes mientras estudiaba la licenciatura?

Y mientras esta pregunta se quedaba en mi mente, encontré artículos bastante “atrevidos” que proponían problemas y soluciones desde las ciencias sociales utilizando los caminos de la física: desde fundamentos físicos para la paz mundial (Wayne, 2014) hasta interesantes juicios de valor con valor científico como que Dios le dio a la física los problemas fáciles (Bernstein et al., 2000).

Desde ya puedes leer que esta no es una investigación común. Hay mucho de conocimiento factual, y bastante de experiencia personal como física experimental, profesora de física y estudiante de magíster de CTS. Sí puedo garantizar que la motivación principal de esta investigación es responder estas preguntas que quedaron en pausa hace tantos años y que, estoy segura, más de alguno se estará dibujando en su cabeza. Incluso yo misma me cuestiono a ratos cómo alguien como yo llegó a CTS y encontró su nicho de investigación. Todo converge a poner a prueba el rol de físicas y físicos como “problem-solvers” en las ciencias sociales, y más específicamente en las ciencias de datos e información digital. ¿Por qué esto se hizo interesante para profesores e investigadores en distintos lugares del mundo, incluyendo Chile? ¿Cuáles son los límites para los físicos en estos estudios?

Esta aventura comenzó el 2007, y la retomé el 2021. 14 años de diferencia y una gran cantidad de conocimiento, aprendizajes, e información que fui recolectando, así como se recolecta fruta de un árbol. Entonces, considerando los tiempos pandémicos altamente tecnologizados, mi propia aventura que la recorro desde computador, tablet y celular, internet y datos que van y vienen, lo que aprendo en esta aventura y lo que ignoro, ¿somos ya los físicos “problem-solvers” de información y datos digitales?

Con ello, mi objetivo central de la aventura es averiguar la existencia y extensión de los físicos como “problem-solvers” en el área de información y datos digitales.

Preparando la aventura: Marco Teórico

¿Qué es la información?: ¿Qué sería de mi aventura sin una meta y pistas para llegar a ella?

Como definí anteriormente, el objeto central de investigación es la información y datos digitales. Pero antes de eso, está la información a secas. Hasta antes de esta aventura nunca me cuestioné qué es la información porque simplemente la utilizo en sus múltiples formatos: digital y análoga, para aprender y para divertirme, para conservarla o para olvidarla, etc. Pero ya que estoy aquí, debo plantear este punto de partida de forma consecuente, porque no puedo definir la información digital sin hacerlo en modo general.

Ya que mi aventura comenzó en la licenciatura en física, esta definición quiero que comience desde esta ciencia, y para ello, acudí a Hidalgo (2015) quien extrae y define este concepto desde la historia de la física y la termodinámica. En particular, inicia la definición desde la historia de Ludwig Boltzmann a fines del siglo XIX y su planteamiento particular para la época de que el comportamiento visible de los gases “podría ser atribuido al movimiento colectivo de moléculas o átomos” (p. 10). A Boltzmann le faltó explicar de forma más concreta esa conexión, inédita para esa época, por lo que se le trató muy mal en la comunidad científica, quitándole crédito a su planteamiento. Al carecer de trascendencia y no poder conectar de forma concreta estos dos mundos, Boltzmann terminó por quitarse la vida e Hidalgo lo marca como un punto importante ya que, recién avanzada la primera mitad del siglo XX, “la mecánica cuántica ayudó a conectar los átomos de Ludwig con la química y la ciencia de los materiales” (p. 11). Con ello, esas conexiones, como las que buscaba Boltzmann, son las que Hidalgo define como información.

En plena II Guerra Mundial, la información juega un papel clave para analizar las estrategias y movimientos de los adversarios. En particular, “codificar y decodificar mensajes fue un problema matemático que fue demasiado interesante para ser abandonado a medida que la guerra terminaba. (…) Los matemáticos que ganaron se convirtieron en los primeros teóricos informáticos o cibernéticos a nivel mundial” (p. 12, ¶ 4). Entonces, el concepto mismo de información fue lentamente dejando las esferas de las ciencias naturales mismas para simplemente ser ella misma. Y es esa característica la que la hace tan fascinante a ojos de distintos científicos de distintas disciplinas: “La información no es macroscópica ni microscópica. (…) Esta independencia de escala hizo interesante la idea de información para académicos de todos los campos, quienes adoptaron el concepto y le otorgaron sus propios sabores disciplinares”. (ibid., ¶ 5).

Así, mientras más disciplinas abarcan y abordan el concepto de información, más lejos parecemos estar del punto de conexión inicial que buscaba Ludwig Boltzmann. Sin embargo, Hidalgo nos ofrece un salvavidas en medio de tantas olas de opciones que pueden ahogar a cualquiera que se sumerge en este océano de opciones:

“La información no es tangible; no es un sólido o un fluido. No tiene tampoco su propia partícula, pero posee comportamiento físico como el movimiento y la temperatura, los que tampoco tienen partículas por sí mismas. La información no es corpórea, pero siempre está encarnada. La información no es una cosa; sin embargo, es la disposición de cosas físicas. Es un orden físico, como lo que permite distinguir diferentes barajas de un mazo de cartas”.

Hidalgo, 2015, p. 13.

Esta definición, a juicio propio, abre mi camino a la aventura. No debo buscar materia ni partículas, pero al mismo tiempo debo buscar algo en ellas. La información está contenida en ellas y en más cosas que me pueda ir encontrando. Hidalgo incluso va más allá, y me parece que hace una aseveración clave para mi aventura:

“La evolución de la información atraviesa todos los límites, extendiéndose incluso a la información originada en nuestra economía y sociedad. Información, cuando es entendida en su amplio significado como orden físico, es lo que nuestra economía produce. Es la única cosa que producimos, seamos células biológicas o plantas de manufactura. Esto es porque la información no se restringe a los mensajes. Es inherente a todos los objetos físicos que produce: bicicletas, edificios, luminaria pública, jugueras, secadoras de pelo, zapatos, lámparas colgantes, tractores y ropa interior son todos hechos de información. Esto no es porque estemos hechos de ideas sino porque ellos personifican un orden físico”.

Hidalgo, 2015, p. 17.

Al ser tan importante este libro en este camino (volveré a citarlo), dejo la referencia para obtenerlo legalmente:

El libro lo puedes encontrar en el siguiente link: https://www.amazon.com/Why-Information-Grows-Evolution-Economies/dp/0465096840/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1627405249&sr=8-1

Semiótica-Material: ¿Cómo voy a leer cada pista que encuentre en mi aventura?

La importancia de definir la semiótica-material como herramienta fundamental en esta aventura se debe al tratamiento de los conceptos de información, conocimiento y significado, especialmente los mencionados por Hidalgo (2015). Inicialmente, la semiótica-material proviene de las definiciones y detalles de la Teoría del Actor Red (ANT, por su sigla en inglés). En esta ANT, son tres los autores que desarrollan sus bases: Bruno Latour, Michel Callon y John Law. Sin embargo, al ser John Law quien realiza la diferencia explícita entre la ANT y la semiótica-material de forma bien explícita, es el autor que se citará en esta ocasión.

Según Law (2009), la ANT es “una familia disparatada de herramientas semiótico-materiales, sensibilidades y métodos de análisis que tratan todo en los mundos social y natural como un efecto continuamente generado por las redes de relaciones dentro de las que son ubicadas” (p. 141). Ese ‘todo’ puede ser literalmente cualquier ‘cosa’: “objetos, sujetos, seres humanos, máquinas, animales ‘naturaleza’, ideas, organizaciones, desigualdades, escalas y tamaños, y distribuciones geográficas” (p. 141). Por ello, la información y sus conexiones cabe dentro de lo que puede estudiarse y analizarse bajo esta lupa.

Sin embargo, Law deja bastante claro: “la aproximación del actor red no es una teoría. (…) Esta cuenta una historia sobre ‘cómo’ las relaciones se ensamblan o no” (p. 141). Y con esa aclaración, define la semiótica-material: “Es una sensibilidad a las prácticas desordenadas de relacionalidades y materialidades del mundo. Junto con esta sensibilidad viene una precaución en los clamores comunes de larga escala en la teoría social: usualmente, estas se ven demasiado simples” (p. 142). Entonces, esta información y su crecimiento que a ratos nos parece fuera de control es un candidato perfecto para ser estudiado y analizado bajo la lupa de la semiótica-material: su comportamiento complejo, multifactorial y en movimiento, repleto de conexiones y relaciones dinámicas y con muchas personas (y actantes no humanos) estudiándolo y analizándolo, lo califica como un caso de estudio interesante desde la semiótica-material.

Así, desde tanta complejidad, conexiones y posibilidades, surge una primera problemática: ¿Qué hacer cuando quiere explicarse o comunicarse una idea? A modo de ejemplo, tomar información e interpretarla, darle significado, ya sea al comunicarse, explicarle a otro/a una idea o programar código en un computador que se traduzca en una acción, una web o un blog. En cualquiera de estas opciones, existe un proceso de traducción que “es hacer dos palabras equivalentes. (…) Esto es sobre mover términos alrededor, sobre conectarlos y cambiarlos” (p. 144). Entonces, en el proceso de traducción existe un cambio de ambos conceptos al momento de crear la línea de conexión entre ambos. Según Law (2009), el mismo Callon añadiría que ambos conceptos “se sostienen a sí mismos, pero de forma precaria. Solo se necesita de una traducción para que la red completa de realidad se desarme” (p. 145). Así, este proceso de traducción al utilizar información debe usarse con cuidado para no desestabilizar la misma red creada, errar en la decodificación o darle una significación a un mensaje que no corresponde.

Otro punto que Law considera importante dentro de la semiótica-material es que los actores son heterogéneos (humanos y no-humanos) y cada uno es por sí mismo una red de relaciones que puede crecer tanto como lo hagan sus conexiones con el mundo, la materialidad, lo social, lo político, entre otras esferas posibles. Además, “no hay ningún marco completo social, natural o conceptual, o escala dentro de la cual los eventos tomen ventaja: a medida que las redes crecen, tienden a crecer en su propia métrica” (p. 147). Por ende, la información, y más aún la digital, pueden ser actantes, como también los instrumentos que la producen. Todos establecen redes de relaciones entre sí y con otros instrumentos e información.

Un tercer punto destacado por Law es que cada red genera su propia realidad material. Con ello, “en teoría, el cuerpo humano puede ser singular, pero en la práctica es múltiple porque hay muchas prácticas corporales y, por ende, muchos cuerpos.” (p. 152). Esto adquiere sentido en la generación de información digital: la información en sí misma es una red de relaciones, pero puede crear una red de relaciones aparte con más actantes sin problemas. Un ejemplo es un twitt: Al publicarlo, se crean múltiples relaciones para ser publicado en la red: desde el código, el cambio en el perfil del usuario, los cambios en los usuarios que siguen al que publica, etc. Y, al mismo tiempo, este twitt puede generar reacciones en otros usuarios de la red, provocando reacciones como “Me gusta”, en caso positivo, o reportes, en caso ofensivo, respuestas, retwitts, etc. 

Antes de avanzar, ¿qué han investigado otros al respecto?: Ciencias de datos al servicio de las ciencias sociales y la conexión con las ciencias naturales.

Es al menos curioso que recién el 2011 haya sabido recién de estas conexiones entre la física y las ciencias sociales cuando ya existían hace ya varias décadas (incluso siglos, si tomo la relación entre la física y la economía). Por ejemplo, Urry (2004) indica que ya en la mitad de la década de 1990, ya se estaba planteando que era inconducente separar las ciencias sociales y las físicas, por lo que estos límites debían disolverse. En particular, Urry cita a Immanuel Walkerstein, sociólogo de sistemas mundiales, que dirigió la Comisión Gulbenkiana de Reestructuración de las Ciencias Sociales que realizó esta propuesta, basada en que la utilización de “análisis de sistemas basados en la dinámica de no-equilibrio con su énfasis en múltiples futuros, bifurcación y elección, dependencia histórica e… incerteza inherente e intrínseca” (p. 110). Esto es en sí mismo MUY REVOLUCIONARIO (Insisto: ¿por qué no supe de esto mientras estudiaba la licenciatura?), ya que, utilizando sistemas complejos, cuyo origen está en la termodinámica, la mecánica estadística y la física cuántica, se podrían modelar, a juicio de esta comisión, cualquier problema social complejo. Esta propuesta me recuerda los mismos intentos de Latour (1983) por romper las dualidades propias de las concepciones del trabajo de laboratorio, aunque esta “dualidad” está mucho más arraigada en la sociedad, en la academia y en la construcción del conocimiento. Tengo aquí que colocar un post-it mental: dentro de la relación entre física y ciencias sociales, especialmente para resolver problemas dentro de las ciencias sociales, ¿cuánta reticencia de los físicos y de los científicos sociales voy a encontrar?

Esta misma decisión explícita de derribar las barreras entre lo natural y lo social es lo que plantea Venturini et al. (2015), aunque de un modo más sutil. Más que hablar de métodos únicos para abordar todo tipo de problemas, es colaborar entre ambos “mundos” para resolver problemas complejos desde lo social, especialmente considerando la cantidad de información generada en los contextos digitales y las trazas que deja esta información cada vez que se genera y produce nuevas cantidades. En simultáneo, plantea dificultades al usar “modelos micro-macro”, como le llaman a los modelos previos al “approach” natural para resolver problemas sociales, para problemas sociales, tanto a nivel metodológico como a nivel político, porque en ambas áreas ignora puntos importantes a considerar en la resolución de esos conflictos o problemas. Por ello, la inclusión de datos digitales para el uso etnográfico y la aproximación desde las ciencias naturales para la resolución de problemas en las ciencias sociales lo proponen como una combinación adecuada para registrar esta información en continua producción y seguimiento (incluso hablan de rastreo de información, por el hecho de que cada información digital generada produce un camino posible de rastrear). Como ejemplo, incluso, indican que se puede registrar, estudiar y analizar digitalmente cómo las personas cambian de opinión (¶ 1.10), realizando experimentos digitales fáciles de medir y rastrear en la web.

No obstante, hay una idea aquí que me causa bastante ruido. ¿Realmente toda la información digital producida puede ser rastreada? Venturini et al. (2015) indican que sí, y citando variadas fuentes. Y esta idea fue desarrollada antes por uno de los mismos autores que es Latour (2007). En particular, este último indica que, a modo de ejemplo para la industria del entretenimiento:

“la escala del dibujo no es una que va desde lo virtual hasta lo real, sino que en escala de trazabilidad creciente. La innovación sorprendente es que cada click de cada movimiento en cada juego puede ser almacenado en un banco de datos y enviado a una operación de data-mining de segundo grado”.

Latour, 2007, p. 2.

Esto marca, a juicio personal, un punto de inflexión. Cada paso dado en el mundo digital puede ser guardado y, eventualmente, rastreado. Con ello, las redes sociales dejan una huella indeleble en esta “red virtual” que a ratos la minimizamos por no existir físicamente, pero, con este argumento, no debemos nunca olvidar porque, tarde o temprano, podrán saber gran parte sobre cada uno de nosotres: identidad, gustos, rutina, consumo, opiniones, etc. Esta información digital es altamente delicada: ¿Quiénes puede acceder a ella?, ¿cuánto se puede saber de este trazo que vamos dejando?, ¿cómo utilizan esta información digital quienes tienen acceso a ella?. Sin haber siquiera saltado al campo a investigar, ya me da un poco de susto lo que pueda encontrar.

Y voy por la aventura: Propuesta Metodológica (en construcción)

Con las herramientas, la vista y un montón de expectativas listas para ser aplicadas, pues me sumergí en bibliografía cual niñe en la piscina recién comenzada la temporada de verano. Esto porque decidí investigar con una lupa construida desde la genealogía foucaultiana.

La lupa foucaultiana

Leer hechos, definiciones o situaciones desde una genealogía de Foucault va más allá de construir una línea de tiempo y ubicar estos sucesos. De hecho, Barragán (2012) cita al propio Foucault, donde el último explicita que la tarea principal de la genealogía es: 

“percibir la singularidad de los sucesos, fuera de toda finalidad monótona; encontrarlos allí donde menos se espera y en aquello que pasa desapercibido por carecer de historia – los sentimientos, el amor, la conciencia, los instintos –; captar su retorno, pero en absoluto trazar la curva lenta de una evolución, sino reencontrar las diferentes escenas en las que han jugado diferentes papeles; definir incluso el punto de su ausencia, el momento en el que no han tenido lugar (…)” 

Barragán, 2012, p. 2.

Entonces, la lupa especial que escogí no es al azar. Es porque permite que las pistas y hallazgos que pueda encontrar les pueda dar un valor individual. Me obliga a considerar cada pista como un hecho importante en sí mismo y, al mismo tiempo, importante al pertenecer a un colectivo. Incluso la ausencia de pistas debo considerarla relevante.

También, desde la semiótica-material, es importante la lupa elegida: cada pista (o ausencia de ella) arma una red de relaciones y es parte de una red de relaciones que nunca debo dejar de lado. Debo estar preparada para desentrañar esas redes, muchas veces enredadas incluso por mis propias traducciones, y así armar un mapa con todo lo que pueda encontrar.

Finalmente, estas pistas que pueda encontrar también tendrán información más tácita. Como indican Romero & Villasmil (2018), “la genealogía se centra en el análisis del movimiento y las formas de configuración de las relaciones de fuerzas y sus estrategias de poder” (p. 94). Así, el foco de esta lupa se ubica en las relaciones, fuerzas y tensiones que conforman el hecho, situación o proceso estudiado. Y considerando que voy a estar sumergida leyendo procesos sociales respecto a lo digital y su estudio de información, las relaciones de poder y de tensión son claves al momento de ir hallando pistas que “esconden” estas tensiones.

Las primeras pistas

No tuve que ir muy lejos para hallar las primeras pistas. Dentro de la misma bibliografía que ya había abordado, habían señales que inicialmente había pasado por alto:

  • Volver a los textos de Latour (2007) y Venturini et al. (2015) tuvo una segunda lectura desde la genealogía y las relaciones de poder. En particular, lo que se puede hacer (o no hacer) con la información digital generada y guardada en cada acción: compra, publicación en redes sociales, posteo de una foto en Instagram, búsqueda en Google de información, cotización de un artículo en ciertas páginas web, revisar memes, etc. Con ello, la privacidad de cada usuario, sus datos generados y su relevancia probablemente queden a merced de un “Acepto” sin lectura de condiciones y acuerdos, y con consecuencias que no podremos dimensionar hasta que estos datos sean mal utilizados, como claves robadas, datos de tarjetas de crédito robados de bases de datos aparentemente confidenciales, publicación de datos personales a partir de bases de datos públicas (como el padrón electoral en Chile), entre otras opciones posibles. ¿Hasta qué punto mi información personal es privada o tengo control sobre ella y sobre quién la puede observar? Aún no tengo respuestas para estas preguntas (de hecho, tengo más dudas que al inicio), pero estoy segura que el acceso a esta información ya lo tienen muchos estamentos para su uso en publicidad, propaganda electoral, encuestas, etc.
  • Hidalgo (2015) sigue dando pistas importantes sobre la información en su libro, pero esta vez va más allá. Con la información se puede generar conocimiento y procedimiento, conceptos que son claramente distintos:

“El conocimiento involucra relaciones o links entre entidades. Estas relaciones usualmente se utilizan para predecir el resultado de eventos sin que tengan que ocurrir. (…) El procedimiento es distinto al conocimiento porque un procedimiento involucra la capacidad de realizar acciones, lo que es tácito”.

Hidalgo, 2015, p. 23.

Con esto, al ser conscientes de cómo puede usarse la información en favor del conocimiento humano (procedimental o conocimiento a secas), se hace aún más importante la relevancia del uso de la información generada en contextos digitales (y más aún si esta puede rastrearse, como se pudo analizar en el punto anterior). De hecho, Hidalgo plantea que el crecimiento de la información en la naturaleza y la sociedad puede estudiarse al analizar, respecto a la información:

“la coevolución del orden físico y del conocimiento y procedimiento que permiten que nuestro universo engendre a este orden físico. Esto nos llevará desde los sistemas físicos más simples, donde la información emerge espontáneamente, hasta la complejidad de nuestra sociedad, donde grandes acumulaciones de conocimiento y procedimientos requieren de información para continuar creciendo”.

Hidalgo, 2015, p. 24.

Luego, encontré un artículo muy interesante de Bartlett et al. (2018), ya logrando conectar la biología genómica, la física de altas energías y los estudios en sociología y ciencias sociales en general utilizando Big Data. Tiene puntos muy interesantes que destaco a continuación:

  • Primero, confirma a través de un ejemplo que, en una conferencia de Big Data y ciencias sociales, el público presente activo estaba compuesto por “98% de científicos computacionales y físicos y un 2% de sociólogos” (p. 2). Esto demuestra, según los autores, la baja presencia de las investigaciones de Big Data en las publicaciones de los principales journals de sociología y lo justifica con que no hay aún desde muchos sociólogos un compromiso o relación de interés con las preguntas propuestas por las ciencias de la computación y los estudios de Big Data para resolver las “cuestiones sociales”. Sin embargo, el interés inverso es evidente y no se duda en el potencial de los estudios en Big Data para potenciar las preguntas y las soluciones de sistemas complejos en ciencias sociales.
  • Un segundo punto aún más interesante, es el nacimiento de la ciencia de la sociedad, a partir de la transdisciplinariedad de los estudios de Big Data, las ciencias de la computación, la física y las ciencias sociales. Ya no es solamente colaborar entre todas estas disciplinas para responder preguntas sin respuestas en las ciencias sociales, sino que crear una nueva área del conocimiento, definida como ciencia de la sociedad, a partir del aporte, colaboración, trabajo y creación de nuevas definiciones y marcos de trabajo (framework). Entonces, si alguna vez me pregunté estudiando el magister en CTS cuándo vería una transdisciplina en acción, pues llegó ese momento.
  • Un tercer punto también interesante es cómo el artículo es capaz de plantear la importancia de los estudios de Big Data utilizando conceptos de semiótica-material. En particular, los estudios de Big Data son actantes dentro de la física, donde cobran un protagonismo brillante en la física de altas energías, primordialmente en la obtención de resultados y en el análisis de datos, modelamiento y simulación computacional (de hecho, existe un área de investigación en física llamada física computacional). El artículo se centra en la experiencia del CERN, colisionados de hadrones ubicado subterráneamente entre las naciones de Francia y Suiza, que fue construido de forma colaborativa, es mantenido y reparado por la Unión Europea, y donde científicos de todo el mundo trabajan obteniendo datos sobre las partículas más pequeñas con las que se pueden trabajar. Al trabajar con una cantidad de información gigantesca y en constante crecimiento, es importante saber lidiar con ella, su procesamiento y análisis, y es allí donde los estudios de Big Data actúan de forma clara y magistral, ayudando a la comunidad científica a procesar estos datos en poco tiempo y con altísima precisión. Así, esta red de relaciones, traducciones e inscripciones aparece, se amplía y crece para expandirse en la física y sus rincones; para ayudarle con sus análisis de datos también a la astronomía observaciones y teórica; y finalmente, con esta red fortalecida, construir la propia en las ciencias sociales.

Conclusiones (¿En serio? Pensé que estaba empezando…)

Es verdad que en época pandémica los tiempos se acortan y simplemente no alcanzo a hacer todo lo que me propongo. Pero esta aventura hasta aquí fue entretenida… y queda aún muchísimo por leer, analizar y descubrir. Al menos sé que la física puede resolver problemas de las ciencias sociales, si es que no se “cree demasiado el cuento” y, al mismo tiempo, escucha dentro de este campo, que parece desconocido pero es tan familiar como el propio, estas preguntas comunes que surgen dentro de la complejidad de las sociedades y la vida misma. Finalmente, aquellas soluciones “atrevidas” que encontré al inicio no lo eran tanto. Solo fueron pasos para derribar este muro artificial construido para separar las ciencias naturales y las ciencias sociales que, a estas alturas, ya no debiera existir.

Bibliografía

Barragán Cabral, A (2012). Genealogía e Historia en Michel Foucault. Sincronía, 62, 1-5. https://www.redalyc.org/pdf/5138/513851806013.pdf

Bartlett, A., Lewis, J., Reyes-Galindo, L. & Stephens, N. (2018). The locus of legitimate interpretation in Big Data sciences: Lessons for computational social science from -omic biology and high-energy physics. Big Data & Society, 1-15. https://doi.org/10.1177/2053951718768831

Bernstein, S., Ned Lebow, R., Gross Stein, J. & Weber, S. (2000). God Gave Physics the Easy Problems: Adapting Social Science to an Unpredictable World. European Journal of International Relations, 6(1), 43-76.

Hidalgo, C. (2015). Why Information Grows. The Evolution of Order, from Atoms to Economies. Basic Books.

Latour, B. (1983) Dadme un laboratorio y levantaré el mundo. En Knorr-Cetina, K. & Mulkay, M. (Eds.), Science Observed: Perspectives on the Social Study of Science (pp. 141-170). Sage.

Latour, B. (2007, 6 de abril). Beware, your imagination leaves digital traces. Times Higher Literary Supplement.

Law, J. (2009). Actor Network Theory and Material Semiotics. En Turner, B. S. (Ed.), The New Blackwell Companion to Social Theory (pp. 141-158). Wiley-Blackwell.

Romero, N. & Villasmil, E. (2018). La Genealogía como método histórico-filosófico para el estudio de la cultura organizacional pública. Encuentros. Revista de Ciencias Humanas, Teoría Social y Pensamiento Crítico, (7), 91-114. http://biblioteca.clacso.edu.ar/Venezuela/ceshc-unermb/20180315060259/05_ROMERO_VILLASMIL_LaGenealogiacomoMetodoHistorico.pdf

Sornette, D. (2014). Physics and financial economics (1776-2014): puzzles, Ising and agent-based models. Reports on Progress in Physics, 77(6), 1-28.

Urry, J. (2004). Small worlds and the new ‘social physics’. Global Networks, 4(2), 109-130.

Venturini, T., Jensen, P. & Latour, B. (2015). Fill in the Gap. A New Alliance for Social and Natural Science. Journal of Artificial Societies and Social Simulation, 18(2), 1-4. http://jasss.soc.surrey.ac.uk/18/2/11.html

Wayne, J. J. (2014). A Physics Solution to the Hardest Problem in Social Science: Physics Foundation of Permanent World Peace. SSRN Electronic Library. https://doi.org/10.2139/ssrn.2518042. 

Weidlich, W. (1991). Physics and Social Science – The Approach of Synergetics. Elsevier Science Publishers: Stuttgart

1 thought on “Físicos como “problem-solvers” en el mundo de la ciencia de datos e información digital: ¿seremos capaces de resolver este dilema?”

  1. Muchas gracias Rosario por este avance. Se me hizo difícil poder evaluarlo porque no defines claramente un proyecto de investigación y el avance es más bien corto (recordar que el avance 1 tenía que tener 1500-2000 palabras). Creo que la temática que propones abordar (cruces y separaciones entre la física y las ciencias sociales) es extremadamente interesante y retoma debates que vienen desde el positivismo de Comte. Si bien ésta temática se aleja de los contenidos del curso, puedes incluir la discusión sobre el Big Data (Pentland) y la invasión de los físicos a las ciencias sociales (Newman, Watts, Barabasi, Hidalgo, entre muchos otros, principalmente ligados al análisis de redes sociales). Habría que tener especial cuidado con diferenciar entre los aportes de la física y los trabajos que parten de la teoría de sistemas sociales. Es importante definir qué idea tienes en mente y definir ciertos objetivos de investigación: ¿quieres hacer una revisión sistemática de la literatura para ver los entrecruces entre física y ciencias sociales, un análisis de las redes de sitios web asociados a centros de investigación de física y ciencias sociales, o quizás hacer un análisis de redes de citación entre autores ligados a la física y autores de las ciencias sociales? Otra opción factible que se me ocurre es seguir las citaciones de un autor ligado a la física (como Hidalgo) en el mundillo de las ciencias sociales. Piénsalo y seguimos conversando!

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