Datos digitales Sobre las experiencias humanas en el ecosistema urbano: Una mirada a la producción de usuarixs de la naturaleza en MapNat.

 

Introducción

La experiencia de vivir en ciudad se puede concebir desde una experiencia colectiva, que atraviesa a millones de personas, o puede ser aprehendida desde un sentido personal, nuestras vidas singulares que circulan, reposan y sienten entre infraestructuras urbanas. No obstante, y de manera transversal, estas experiencias comparten su relación con un entorno hibrido construido y natural, donde el ecosistema se constituye urbano. Entornos verdes en las ciudades (como plazas, parques y jardines), otros azules (ríos, lagunas, humedales y mares) y/o múltiples especies desde árboles hasta animales e insectos, son seres relevantes en la experiencia del vivir urbano. Las investigaciones científicas de perspectivas ecológicas (estudios de seres vivos en ambientes) se han entrelazado con políticas internacionales de gobierno, como la “Evaluación de los Ecosistemas del Milenio” en el año 2005 (impulsada por Naciones Unidas) ante la presión urbana sobre los ecosistemas. En ella afloró el concepto de los servicios ecosistémicos, es decir, los servicios (o beneficios) de la naturaleza para lxs ciudadanxs.

En el último tiempo los llamados beneficios culturales de la naturaleza para las personas, movilizan investigaciones entre multi-disciplinas (desde la biología hasta la antropología) para comprender las experiencias de las comunidades con sus infraestructuras y espacios verdes/azules (Pietta y Tononi, 2021)[i]. En las cuales, el uso de datos digitales para generar información acerca de esta interacción es cada vez más popular (Priess, et al, 2021)[ii]. El siguiente ensayo me interesa reflexionar sobre el uso de datos digitales para estudiar las experiencias humanas en el ecosistema urbano, y de qué manera estos datos recrean un “usuarix de la naturaleza”. Esto con la intención de que el lector pueda introducirse en una mirada relacional de la producción de datos digitales, por medio de la aplicación MapNat. Desde el desafío que implica su uso para las ciencias sociales actuales, comprendiendo el contexto de cibercultura que vivimos (Escobar,2005)[iii]. en el cual se generan ciertos regímenes socio-técnicos del quehacer científico y que pueden derivar en nuevas formas de colonialismo.

La expansión urbana acelerada de las ciudades chilenas afecta la calidad de vida y ecosistemas de estos muchos territorios, por ejemplo, cuando la cobertura vegetal del suelo disminuye tanto en la periferia como al interior del nucleo urbano (Reyes Paecke y Hernández, 2018 [iv]; López y Granados, 2020 [v]). En los últimos años, el concepto de servicios ecosistémicos urbanos se popularizó en la investigación científica como respuesta a la pérdida de biodiversidad, riesgos medioambientales y desigualdades territoriales. Científicxs al rededor del mundo se han movilizado para colocar en debate la contribución que tiene la naturaleza para la vida humana en entornos urbanos, desde una idea de “servicio”, es decir, lo que ofrecen los árboles, pastos, cerros, aves, humedales, ríos, y muchos más agentes ecosistémicos para lxs humanxs. Según el panel internacional para la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, los  servicios que genera el ecosistema a las personas son cuatro: de regulación de procesos (del clima o la erosión de suelos por ejemplo), provisión de productos (como alimentos o bioquímicos), soporte ecosistémico (producción de oxigeno atmosférico o ciclado de nutrientes por nombrar algunos) y culturales, llamados también los beneficios intangibles, tales como la recreación, valores espirituales y estéticos, inspiración, salud mental, etc. (EMM, 2005[vi]; Pieta y Tononi, 2021).

Esta última categoría de servicio busca comprender los beneficios sociales y culturales de la naturaleza, o servicios ecosistémicos culturales, en ciudades específicas y desde las mismas personas que interactúan con estos espacios. Al revisar casos abordados en literatura especializada en servicios ecosistémicos, los medios digitales son una estrategia metodológica presente para estudiar experiencias, motivaciones, percepciones y beneficios que las personas tienen sobre la naturaleza en las ciudades. Por ejemplo, durante la actual pandemia mundial por Covid-19 algunxs investigadorxs  de Reino Unido han mapeado el aumento en el uso de parques y plazas urbanas a través de la data de celulares partir de la localización GPS de estos en google[vii] (imagen 1). Como también se han evidenciado inequidades en el acceso áreas verdes urbanas para poblaciones más pobres o barrios étnicos en EEUU a través de mapas digitales[viii] (imagen 2). Estos cambios en el aumento de la demanda de experiencia de naturaleza en las ciudades, se ha tendido a explicar desde un cambio de las preferencias culturales por entornos más abiertos del espacio público durante la pandemia. Los datos digitales estan siendo utilizados para trazar comportamientos de las personas en la pandemia y como suelen estar relacionado con la búsqueda de entornos naturales.

Los datos de los teléfonos móviles sistematizados durante los primeros meses de la pandemia sobre el retorno de las personas a los parques urbanos. Fuente: City Monitor (2020)

Un mapa de infraestructura verde, oferta y demanda de servicios ecosistémicos en Nueva York. El mapa clasifica la geografía de la ciudad de Nueva York según su grado de desajuste entre la oferta y la demanda. Fuente: Urban Systems Lab (2020).

Desde una mirada de los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), el uso de datos digitales para observar la realidad social puede ser parte de una convención científica que busca integrar nuevas tecnologías a sus investigaciones. En nuestros días, los medios digitales permiten construir un gran conjunto de datos, o big data, que se caracterizan por su gran y casi ilimitado cantidad, su continua y rápida velocidad de producción y la amplia variedad que existe disponible (Meneses, 2018[ix])María Elena Meneses (2018) expuso sobre interpelación a las ciencias sociales que esta tecnología significa, debido a la gran cantidad de datos sociales que se están generando, “Ante la innegable datificación de la sociedad y la búsqueda de métodos y técnicas para la comprensión de fenómenos socioculturales, se han realizado propuestas basadas en técnicas computarizadas que pueden capturar y analizar esos datos” (p.416). Por su lado, Elisenda Ardevól (2016[x]) problematiza su uso en estudios culturales debido a que el comportamiento social además de presentar ciertos patrones, siempre es contingente y depende de un entramado complejo de dichos, prácticas e historia:

“Una cosa es identificar patrones y otra es que esos patrones de datos puedan traducirse a patrones culturales, es decir, no se trata de que el análisis cultural “explique” los patrones identificados mediante el análisis Big Data sino que éstos tengan sentido desde un análisis cultural” (p.32).

En ese sentido, por un lado, se convierten los datos digitales en una herramienta para el análisis social, pero al mismo tiempo es mirado críticamente sobre cuanto podrían llegar a comprender un fenómeno esos datos. En esta línea, sería interesante observar el modo en que se emplean estas técnicas de investigación para estudiar la experiencia urbana de las personas con la naturaleza. Más allá de querer observar cómo se justifica el utilizar datos digitales, se plantea el interés de analizar cómo se están produciendo y que tipo de relaciones entre humano y naturaleza recrea. El abrir la caja negra de la investigación científica, como lo llamo Latour y Woolgar (1995[xi]), es una acción de observar la ciencia como una práctica que utiliza ciertos medios y que tiene efectos en el campo de lo social. Los datos digitales no solo serían una herramienta, sino una compleja red social y técnica los cuales actualizan al sistema de comprensión científica y la cultura. Como Arturo Escobar lo ha plasmado en su concepto de cibercultura (2005) las nuevas tecnologías digitales actúan como artefactos culturales que pueden transformar la vida, el trabajo y el lenguaje. O incluso un medio para un nuevo tipo de colonialismo, en que los datos son extraídos con intereses particulares y sus resultados pueden generar una legitimidad de formas de dominación (Mejías y Couldry, 2019[xii]).

Esto nos puede llevar a cuestionarnos de qué modo afecta (de manera positiva y/o negativa) el uso de datos digitales para comprender la experiencia humana con la naturaleza urbana. En el sentido de observar que fines persigue, que medios utilizan y cual relación socio-ecológica determinan que existe a partir de aquellos datos. Ricardo Rozzi (2017[xiii])nos invita a pensar en nuestra relación con otros más que humanos en el entorno urbano, en la reflexión de que somos co-habitantes con ellos de una trama biológica y cultura. Sin embargo, ¿de qué forma podemos comprender e interpretar esta interacción? entre los hábitos de las personas con estos hábitats urbanos más naturales. Para aquello sería interesante revisar la literatura producida en el último tiempo, donde por motivos de la pandemia muchas observaciones tuvieron que utilizar métodos digitales de investigación.

 

Pregunta y objetivos

Con ello, y a partir de un proceso personal de iniciar una revisión sistemática de trabajos científicos sobre servicios ecosistémicos culturales, se plantea la siguiente pregunta ¿Cómo algunas investigaciones científicas producen datos digitales sobre la interacción entre humanos y ecosistemas en contextos urbanos en 2021?

Pregunta que busca alcanzar los siguientes objetivos:

1) Describir lo que busca indagar la investigación científica sobre la experiencia urbana de las personas en interacción con ecosistemas. Es decir ¿Qué fines busca utilizar tales datos digitales?

2) Indagar en los métodos y medios tecnológicos que utiliza la investigación científica para construir los datos digitales. En otras palabras ¿por cuales medios se construyen datos digitales?

3) Interpretar el tipo de relación que recrea entre humano y naturaleza en contextos urbanos.

 

Justificación del proyecto.

La relevancia de estudiar esto se puede reducir a dos aristas. En primer lugar, la creciente literatura sobre Servicios Ecosistémicos Culturales, donde la investigación científica tiene un creciente interés sobre las motivaciones, percepciones y beneficios que despierta la naturaleza en la ciudad para las personas. Sin embargo, desde una mirada CTS, dicho paradigma tiene condiciones y formas de producción variadas que son importantes de observar cómo se articulan en labor científica. En una segunda dimensión, se busca comprender los medios digitales para la construcción de datos que se están empleando en la actualidad. Desde mapas GIS, aplicaciones mobiles que permiten registrar las percepciones de las áreas verdes urbanas para las personas, hasta análisis textuales de redes sociales donde se valoran parques, son métodos innovadores para comprender como una amplia gama de públicos se relaciona con ecosistemas específicos de su territorio.

Este problema me interesa en lo personal desde una mirada crítica, ya que en general utilizo métodos etnográficos para interpretar culturas urbanas en relación al ecosistema. Los métodos digitales me atraen para comprender de qué modo se está interpretando a la cultura y el campo social desde las ciencias ecólogas, para así poder desarrollar y, porque no, reapropiarse de estos métodos en un contexto latinoamericano. Desde una mirada crítica se podrá concluir que dicho modo de utilizar datos digitales no es neutral, sino que son herramientas políticas importantes al consagrar a un tipo de ciudadanx y una actitud ante su hábitat. Las cuales en el futuro sirven para generar planificaciones y políticas públicas que muchas veces describen más que explican.

 

Revisión bibliográfica

La sociedad esta entrelazada con sistemas técnicos de varias dimensiones y materialidades, los cuales requieren de ciertas formas de organización social y conocimiento. La relación de la sociedad con grandes sistemas tecnológicos como los eléctricos, hasta los recientes sistemas interconectados de internet forman parte de una red socio-técnica enredada con la cultura, estilos políticos y económicos (Hughes, 2008[xiv]). Los sistemas socio-técnicos como internet o las investigaciones científicas, al necesitar acuerdos o acciones colectivas en distintas escalas, producen efectos en los patrones socio-culturales y en los tránsitos globales hacia modelos tecno-políticos como los de sustentabilidad medio-ambiental (Baigorrotegui, Parker y Estenssoro, 2014[xv]). Incluso, esta mirada a indagado en los imaginarios sobre el fenómeno de la “modernidad”, donde se concluye que la ciencia y la tecnología juegan un rol importantísimo para los modos de existencia de las personas, llegándose a preguntar ¿Qué papel juegan la ciencia y la tecnología en la conexión de la autocomprensión subjetiva del individuo con un orden social o moral compartido?  (Jasanoff, 2015, p.15[xvi]).

Los estudios sociales de ciencia y tecnología (CTS), son críticos antes estos híbridos producidos por las ciencias, la tecnología y la sociedad debido a que resaltan sus problemáticas relativas a sus avances, sobre todo ante la idea e imaginario de progreso y desarrollo lineal de estas tres dimensiones (Espinosa, Ortiz y Sanhueza, 2019[xvii]). Más bien, para CTS, lo interesante es observar cuáles son sus usos y abusos, los órdenes socio-políticos que sostienen y las relaciones que se establecen entre expertxs y personas no regulares al campo tecnocientífico (Kreimer, 2017 en Ureta y Sanhueza, 2019, p.11).

El sociólogo Martin Hand (2014)[xviii], desde esta perspectiva estudia los datos digitales para aclarar que son el resultado de estándares, protocolos y tecnologías complejas cargados de valor (p.16) parte de infraestructuras compuestas por elementos heterogéneos en procesos socio-técnicos contingentes. Infraestructuras de datos digitales a partir de acciones sociales e intereses que a menudo generan modelos, donde ocurren cuestiones metodológicas relativas a la construcción, muestreo, interpretación y análisis de esos datos. Sin embargo, Hand señala que el análisis de los esquemas socio-técnicos en la producción de datos debe complementarse con preguntas acerca de lo conveniente que son para las personas, puesto que los diferentes grupos sociales se enredan con ellos generando contextos y contextualizándose con ellos:  

“La creciente influencia de conceptos extraídos del trabajo empírico en estudios de ciencia y tecnología (CTS) ha desmantelado aún más las dicotomías tecnología / usuario y activo / pasivo, considerando cómo los objetos técnicos ‘definen activamente un marco de acción junto con los actores y el espacio en el que se supone que deben actuar” (Hand, 2014, p.6) 

En este sentido, es interesante el uso del concepto de Servicios Ecosistémicos (SE) para la generación de datos digitales ante preocupaciones científicas y de sus usuarixs, sobre todo en la toma de decisiones políticas y comerciales del último tiempo en lo urbano (Pietta y Tononi, 2021). Como se adelantó en la problematización, las discusiones académicas y gubernamentales de los SE en espacios e infraestructuras urbanas, muchas veces se centran en la noción de servicios y con esto en problemas de usuarixs (sobre sus disposiciones a pagar por el servicio y la evaluación de su uso) respecto a proveedores (caracterizados como empresas y gobiernos, y sus responsabilidades de gestión) (Potschin y Haines-young, 2011[xix]). 

Ecólogxs como Marion Potschin y Roy Haines-Young (2011), abordan el estudio de los usos de los SE (aprovisionamiento, regulación y culturales) desde una perspectiva geográfica y critica de lo que se llama “modelo de cascada”, que, hasta ese entonces, desde sus perspectivas, era centrado más en las “valuaciones” (valores monetarios que les asignan las personas la naturaleza o voluntad de pago) que en las valoraciones, beneficios y soluciones basadas en la naturaleza para la sociedad.   En la imagen 3, se puede apreciar el modelo de cascada de los SE (Potschin y Haines Young, 2011), donde se explica el proceso en el cual las estructuras y procesos biofísicos tienen diversas funciones, que proveen ciertos servicios que son beneficios, y que para estxs autores deriva en valores económicos, sociales, morales y estéticos: 

 

Imagen 3. Modelo de cascada de Potschin y Haines Young (2011).

Potschin y Haines Young (2011), se posicionan en el debate sobre la analogía de la casada, al afirmar que su lógica analítica lineal es “simple”, para el estudio de como las personas evalúan los servicios de los ecosistemas. Su reparo es que puede haber “lecturas engañosas” (misleading readings) de la perspectiva analítico del modelo, donde se pueden separar los intereses de las ciencias naturales (estructuras y procesos biofísicos) del interés final de las ciencias sociales por “valores de la naturaleza”. Para estxs investigadores, los enfoques analíticos deben ser interdisciplinarios o incluso transdisciplinarios, donde ningún componente esta de forma aislada, sino que son un conjunto. Donde la valoración no es el último punto a indagar de los servicios ecosistémicos:

“Ciertamente, la valoración no es el resultado final ni la única motivación para aplicar la idea. De hecho, bien podría ser que solo a través de la identificación de lo que la gente valora se puedan reconocer o problematizar procesos biofísicos significativos y, por lo tanto, desarrollar y ejecutar estrategias para la gestión adaptativa” (Potschin y Haines -Young 2011, p. 580)

Sin embargo, cabe preguntarse ¿dónde están las personas? o ¿que “pueden” con respecto a la naturaleza? Esta duda aparece frente a la flecha inferior del esquema (imagen 3), puesto que al parecer solo generan presiones (pressures) sobre la naturaleza. Esta concepción probablemente nace de la noción de “uso” o “demanda” de la naturaleza como servicio.

Si bien los Servicios de Ecosistemas Culturales (SEC), este concepto no saldría del dualismo oferta y demanda. Colocan una mayor atención al reconocimiento y los problemas biofísicos a tribuidos por las personas, también adicionaron una mayor atención a los beneficios no materiales:

“son principalmente beneficios no materiales que surgen de las relaciones entre humanos y ecosistemas en términos de diversidad cultural, valores espirituales y religiosos, sistemas de conocimiento, valores educativos, inspiración, valores estéticos, relaciones sociales, sentido del lugar, cultura valores patrimoniales, recreación y ecoturismo” (Pietta y Tononi, 2021, p.2).

Factores espacio-temporales, sociodemográfico e históricos serían una influencia en las motivaciones de uso de infraestructuras verdes y azules en las ciudades (Priess, et al, 2021). Segun lxs geografxs Antonella Pietta y Marco Tononi (2021), la aplicación de cuestionarios, entrevistas presenciales, grupos focales y mapeos participativos son utilizadas como metodologías para investigar el concepto de forma aplicada. Con el fin de identificar el comportamiento de los usuarixs, sus beneficios, motivos y percepciones ante la naturaleza en las ciudades, y de este modo generar recomendaciones para la gestión y diseño de infraestructuras multifuncionales. 

La política pública del Ministerio del medio ambiente en Chile, ha adoptado esa concepción de los servicios del ecosistema con el fin de atraer el interés público en temáticas de conservación en las ciudades (MMA, s/f[xx]). Ante esto CTS se pregunta ¿Cómo “produces” lo público? de un concepto, por ejemplo: Latour, responde de esta manera: para producir lo público se necesitan dos cosas: una asamblea y un tópico. (Latour en Silva y Burgos, 2011, p.11[xxi]). Como ya se señalaba, los servicios ecosistémicos se encuentran estabilizados como concepto a través de un grupo de actores heterogéneos (la asamblea) y entorno a un tópico que en este caso es “los beneficios de la naturaleza” (el tema). De este modo para comprender “los servicios ecosistémicos” no basta con definirlos, sino es necesario comprender su red o su entrado que los hace posibles de conocer. En palabras de Arturo Escobar (2005):  “los “cuerpos”, los “organismos” y las “comunidades”, tienen que ser nuevamente teorizados como compuestos de elementos que se originan en tres distintos dominios demarcados por límites permeables: lo orgánico, lo técnico (o lo técnico-económico), y lo textual (dicho de una manera amplia, lo cultural)” (p.22). 

Ante esto, en una era del big data, sería importante comprender a los servicios ecosistémicos desde una base social y material como constructos y no como hechos (Ardévol, 2016). La antropóloga, Elisenda Ardévol en “big data y descripción densa” (2016), sigue esta afirmación sobre la base de abrir un discurso acerca de las distintas temporalidades, espacialidades y materialidades que constituyen las bases de datos. Los datos son modos socio-técnicos de hacer inteligibles (comprendido o entendido) ciertos fenómenos, en este caso los SE. Si la recolección de datos de usuarixs de la naturaleza permite conocer los SE, estos no son datos “crudos”, muy al contrario, “los datos deben ser cocinados cuidadosamente” (p.21). 

Vida social de los datos propuesta por Christopher Leite y Can Mutlu (2017)[xxii] es: La vida social de los datos se estructura en torno a los procesos gemelos de recopilación y análisis de datos. El proceso de recopilación de datos se trata de hacer legible el mundo social. Se trata de crear cuadros, documentos, gráficos, textos, visualizaciones o en general registros de fenómenos sociales. Es un proceso que está diseñado para traducir eventos, discursos, números, procesos y otros fenómenos sociales en un conjunto de información que tiene características cualitativas y cuantitativas (p. 74: Traducción propia)

La cocina de los datos no solo crea datos, sino maneras de interpretar la realidad, es decir son artefactos culturales. Y ciertamente producen, por ejemplo, un tipo de usuarix de la naturaleza para lxs investigadores. Desde las ciencias sociales Virginia Martinez y Noelia Cejas (2018)[xxiii] proponen reconocer que en la tecnología se concretizan disposiciones de poder y autoridad, sobre todo en Latinoamérica donde se ocurrieron procesos de colonialismo con efectos arrastrados hasta el día de hoy.  Para estas investigadoras, la tecnología es un tipo de materialización de ciertos sentidos, capaces de generar un campo de efectos posible (Martínez y Cejas, 2018, p.92). Con esta reflexión, es importante observar la producción de datos digitales no como solo posibles recursos de investigaciones. Sino lo que “pueden” estos datos, en tanto mecanismos que son reflejo e interfieren en lo socio-ecológico. Desde una crítica decolonial, es importante comprender como los datos nos hacen tener cierto imaginario frente a la naturaleza y la sociedad a veces en raizados en modelos inequitativos y que oscurecen más que aclara. Pero También, es importan observar la capacidad de que estas tecnologías sean entidades cooperativas con procesos de transformación y cambio social, “(La ciber-cultural) representa nuevas posibilidades para articulaciones potenciales entre los seres humanos, la naturaleza y las máquinas”(Escobar,2005, p.22). 

 

Metodología

A partir de una mirada a la vida social de los datos en línea y desde una descripción densa, se observa como una aplicación móvil que mapea servicios ecosistémicos y desde su contexto social. La vida social de los datos inspira observaciones de como ¿Cómo se recopilan, analizan y contextualizan los datos en las prácticas de gobernanza? (Leite y Mutlu, 2017). Y al mismo tiempo (respondiendo al segundo objetivo) realizar una implosión de la aplicación digital empleada (Dummit, 2014). El antropólogo Joseph Dumit propone, desde una mirada CTS, la estrategia metodológica de “implosionar cosas” de Donna Haraway, es decir emplear “la fuerza que reúne múltiples dimensiones, conectándolas, como “un reclamo de construcción heterogénea” y continua a través de la práctica históricamente ubicada, donde los actores no son todos humanos” (Haraway en Dummit, 2014, p.349)

Con esto se realiza un análisis discursivo (Van Dijk, 2000), donde se revisan algunos discursos en línea sobre la aplicación. Después se analizan discursos dentro de la misma aplicación. Para finalizar, se comprenderá el contexto de uno de los datos que es indentificado en Chile, para analizar que se dice de él en internet. Con esto se responden las tres raíces de objetivos a indagar, fines, medios y efectos.

La aplicación MapNat (mapping nature’s services) fue desarrollado por Centros de Investigación Ambiental en Alemania (UFZ y UNI Hannover) y Noruega (NINA), para celulares inteligentes (ANDROID e IOS) y con fines no comerciales. En su desarrollo no solo trabajaron científicos, también organismos gubernamentales de la Unión Europea (UE) participaron, al igual que ciudadanos. MapNat está diseñada como una herramienta para las ciencias ciudadanas, es decir, personas fuera de los campos científicos participen mapeando servicios de la naturaleza, al cartografiar e identificar la ubicación donde se utilizan o estudian. Los registros se envían desde el teléfono a un servidor, que recopila y procesa los registros de todos los usuarixs, donde las contribuciones son anónimas. En la página web de la aplicación (colocar link), se nombra que los fines son generar una base de datos para la recreación, el trabajo científico y social sobre la naturaleza en las ciudades (imagen 4). La movilización de datos espaciales tendría como objetivo científico la valoración transdisciplinaria de los SE y en un ámbito de gobernanza la creación conjunta infraestructura verde y azul.

El interés es mapear el uso personal de la naturaleza en las ciudades, apoyar a científicxs y planificadores urbanos en lade información sobre las demandas de SE, pero también de los perjuicios percibidos por los usuarios. Es una herramienta de mapeo directo, relativamente fácil de usar con acceso a los servicios mapeados por otrxs usuarixs. Por lo tanto, lxs ciudadanos pueden identificar lugares con SE de interés, mientras que lxs científicxs o planificadores pueden evaluar el patrón espacio-temporal de la demanda de SE. Así lo confirma el siguiente video.

 

Resultados

Gobernanzas europeas para la recreación, la ciencia y el activismo. 

La aplicación MapNat es parte del proyecto UrbanGaia financiado por BiodivERsA, organización internacional que evalúa el desempeño de Servicios ecosistemicos en las ciudades, con el fin de mantener, administrar y crear infraestructura verde y azul. BiodivERsA (https://www.biodiversa.org/.) es una red que programa y financia la investigación sobre la biodiversidad, los servicios de los ecosistemas y las soluciones basadas en la naturaleza en países de la Unión Europea. Creada en 2005, BiodivERsA reúne a 39 socios (Ministerios encargados de la investigación y el medio ambiente, organismos de financiación de la investigación, fundaciones y agencias de protección del medio ambiente) de 25 países europeos y países asociados. BiodivERsA recibe financiación de la Comisión Europea en el marco del Programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la UE.

Por otro lado, UrbanGaia (https://urbangaia.eu/index.php) es un proyecto cuyo objetivo explícito de desarrollar indicadores para evaluar, gestionar y desarrollar infraestructura verde y azul de alto rendimiento en ciudades y paisajes gestionados de forma intensiva. Proyecto con una crítica a la urbanización porque obstaculiza la resiliencia de los ecosistemas, el funcionamiento de los ecosistemas y la diversidad biológica. El supuesto del proyecto apunta a la gestión de ecosistemas como productor de beneficios ecológicos, sociales y económicos, debido a que la contribución de la naturaleza al bienestar depende de factores de distribución y gobernanza. Como explican en su página web, UrbanGaia tiene la intención de ir más allá del estado del arte sobre SE en las ciudades y proporcionar nuevos conocimientos sobre la implementación efectiva de infraestructura urbana.

Ecologxs como Jörg Priess (Alemania), Luis Valença Pinto (Portugal), Leva Misiune (Lituania) y Julia Palliwoda (Alemania) son parte de la comunidad científica desarrolladora de MapNat. Ellxs han ocupado en investigaciones recientes como modelo cartográfico y de encuesta tomando a la aplicación, tomando de ejemplo la reciente publicación “Ecosystem Service Use and the Motivations for Use in Central Parks in Three European Cities” del 2021. Este estudio se centró en el uso de los SE y los motivos de los usuarios, que fueron encuestados durante las visitas a los parques centrales de las ciudades de Leipzig, Coimbra y Vilnius. La encuesta se basó en el enfoque de mapeo participativo de la aplicación MapNat, que se adaptó como una herramienta de ciencia ciudadana en la que las personas pudieron ubicar su uso de SE. Tanto en la aplicación como en la encuesta, utilizaron el término “uso de la naturaleza” en lugar de ES para evitar dificultades con la terminología científica de SE. Esta investigación enmarcada en el proyecto UrbanGaia, no solo permite reconocer SE, no que busca involucrar al gobierno y la gestión pública en la transformación de las ciudades.  

En la página web MapNat (visitada el 23 de julio del 2021), explica los beneficios para las personas de la aplicación en el hipervínculo “for you” (para ti) abre una pestaña con la pregunta ¿Qué puede esperar de MapNat? Donde dividen las expectativas de los fines de la aplicación para las personas en 3 categorías: recreación, ciencias y activismo. A continuación, se presentan las 3 expectativas expuestas en la página web:

 

 

Recreación

 

MapNat es una aplicación gratuita, que permite a los usuarios registrarse y buscar fácilmente lugares recreativos en espacios verdes, interactuar con amigos y familiares, ya sea colaborando con sus ideas sobre la ubicación o encontrando el lugar perfecto para relajarse y disfrutar de su día.

 

 

 

Ciencia

 

MapNat es una App de Ciencia Ciudadana gratuita, creada por un equipo de científicos que trabajan en servicios y perjuicios del ecosistema, que permite registrar su uso en áreas naturales. Con MapNat, podrá recopilar datos mediante la observación, mediante encuestas cara a cara, o incluso pidiendo a los usuarios que utilicen la aplicación, asociándolos a diferentes grupos, con configuraciones definidas por usted.

 

 

 

Activismo

 

 

 

MapNat es una aplicación de ciencia ciudadana gratuita que permite a los usuarios recopilar observaciones in situ relevantes y transformar este conocimiento medioambiental en acciones concretas. Ya sea que elija trabajar en línea o fuera de línea, MapNat puede ayudar a implementar proyectos que traen mejoras sociales y empoderamiento. ¡Cree equipos independientes y reúna sus aportes colaborativos en un solo lugar!

 

 

Jörg Priess es el principal desarrollador de MapNat, ecólogo que estudia el mapeo de SE, los cambios de uso de la tierra y los impactos en el medio ambiente, por ejemplo, del cambio climático y la urbanización, desde las ciencias ciudadanas. Por tanto, tiene este “sesgo” de usos recreativos (SE culturales), conocimientos para el estudio científico, y un activismo relacionado con implementar proyectos de mejoras sociales y empoderamiento. En la sociología de datos que estudia el caso de la UE, estos datos por tanto no solo ayudan a gobernar sino que generan las condiciones de gobierno: “Al enfatizar el papel de los datos en la alteración del funcionamiento de los campos de formulación de políticas, señalamos cómo los datos traducen los fenómenos en eventos sociales que pueden ser gestionados y gobernados políticamente, lo que a su vez permite a los actores utilizar los datos para establecer sus posiciones relativas dentro de las redes de formulación de políticas” (Leite y Mutlu,2017, p80 :traducción propia)

Digitalizar datos y producir usuarixs de la naturaleza 

MapNat permite la creación de puntos de datos georeferenciados que ubican dónde y cuándo se utilizan los SE, en modo simple o modo avanzado. Actualmente hay registrados 2.045 puntos en la aplicación (23 de julio del 2021), donde la mayoría están ubicados en Europa (imagen 5). La aplicación contiene información adicional proporcionada por el usuarix sobre los diferentes usos, después de seleccionar una ubicación (punto o línea, en modo avanzado), los usuarios son guiados a través de una lista para seleccionar el SE utilizado. Además, lxs usuarixs pueden proporcionar información pública adicional relacionada con el uso de servicios como la frecuencia e importancia del uso o el medio de transporte utilizado para llegar al lugar. Además, proporciona un campo de comentarios de texto libre y se puede cargar una fotografía por punto de entrada (con una resolución limitada, para reducir el tráfico y el almacenamiento de datos). A continuación, se muestran los puntos del mapa y la información que se puede proporcionar de lxs usuarixs:

 

El usuarix puede responder ¿Qué disfruta o le molesta del lugar? Y ante esto tiene alternativas estructuradas que puede escoger en formato de encuesta. Los siguientes puntos son opciones de la aplicación, sobre que puede disfrutar el usuarix de un SE, traducidas al castellano:

1) Productos de la naturaleza: Como comida, medicina, fibra de pantas o animales (berries, carnes, pescado, madera, flores, pieles, etc.). Agua bebestible. Y energía de la naturaleza (usos energéticos).  

2) Refugio y mediación: la naturaleza media el olor, el ruido, los impactos visuales. La naturaleza proporciona sombras y refugio.

3) Experiencias y entretenimientos: Ver animales o plantas. Experiencias diversas del paisaje (belleza, o sentido de pertenencia como patrimonio cultural). Inspiración educacional, creativa y espiritual.  

4) Actividades (culturales y físicas): Deportes, pesca y caza. Deportes de agua. Paseos en bicicleta. Paseos de mascotas. Trotar. Senderismo. Escalar. Deportes de invierno o en la nieve. Hacer “barbacoas”, picnics o conocer personas, otros deportes y recreación en la naturaleza.

Mientras que los problemas o amenazas que se puedan mapear no tienen clasificaciones previas.  

Por otro lado, las opciones de tipos de lugares son preguntados ¿en qué tipo de uso de la tierra disfruta? Y ¿dónde le molesta la naturaleza? Donde dan por opciones: Tierras de cultivo, praderas, bosque, brezales y arbustos, sistemas urbanos, agua dulce, tierra escasa o sin vegetación, ensenadas marinas y aguas de transición y humedal interior. En dicha pregunta no se pueden agregar nuevas categorías al igual que el anterior.

Finalmente, la siguiente pregunta prefijada es ¿cuán importante es esta experiencia para ti? Donde las opciones de respuestas son: sin importancia, casi sin importancia, medianamente importante, importante y muy importante.

Lo anterior, muestra un modo de captar los beneficios de la naturaleza para lxs desarrolladores de la aplicación. En general, les interesa observar servicios ecosistémicos culturales desde el ámbito teórico. Y estarían mayormente ubicados en la dimensión de valoración en el modelo de cascada. Desde el mismo modelo de cascada se sigue el modo en que se construye al ususarix de la naturaleza. Alguien que disfruta o le molestan los espacios de la naturaleza, por motivos que puede dejar en los comentarios. Sin embargo, no contribuye en ella, no riega, no cultiva, no mantiene, no restaura, etc. Esto también se puede problematizar, desde el punto de vista temporal ¿el usuarix tiene la misma percepción en el tiempo? La experiencia del usuarix es un punto en el espacio y tiempo.  

Usuarixs chilenxs en contextos de transformaciones: el caso del Parque Cuarto Centenario de Osorno.

Como señala el estudio de Sonia Reyes y Ángela Hernández (2018), los procesos de urbanización en Chile no solo impactan en la infraestructura verde de las ciudades (perdida de cobertura vegetal). También la urbanización provoca cambios en la calidad de vida de las personas, en el sentido de que muchas veces se pierden más beneficios de los que obtienen. También Ricardo Rozzi (2017), ha hablado de proceso de homogenización bio-cultural de las ciudades, donde la urbanización tiende a introducir especies exóticas (la mayoría son repetitivas en las principales ciudades del mundo) frente a especies nativa que se pierden del paisaje urbano. Rozzi toma el caso de la ciudad de Punta Arenas, donde en la plaza principal de la ciudad no hay especies nativas, siendo esta ciudad parte de una de las regiones con mayor biodiversidad nativa en el mundo. Este preámbulo nos lleva a reflexionar sobre como MapNat puede ayudar a evidenciar estos contextos latinoamericanos con desafíos importantes en la relación ciencia, gobernanza y ciudadanxs.

En el contexto latinoamericano, MapNat, cuenta con 142 sitios cartografiados, de ellos 138 estan ubicados en Brasil, 13 en Ecuador y solo 1 en Chile (Imagen 6). El punto de Chile esta en la ciudad de Osorno. Los datos declarados es que “se disfruta la belleza del paisaje” del sitio, que es un “sistema urbano” y “casi sin importancia”. En el comentario se puede observar que corresponde a un lugar llamado Cuarto Centenario, recientemente abierto (2016), y que fue desarrollado en un lugar abandonado y “brownfield” que en jerga inglesa se refiere un lugar contaminado.

El Parque Cuarto Centenario (imagen 7) es un parque emblemático de Osorno, ciudad agrícola y ganadera, una de las comunas con mayor superficie urbana de áreas verdes y espacios públicos por número total de habitantes de Chile. En la revista virtual Enfoque[xxiv] se puede corroborar en una pequeña reseña hecha que este parque urbano fue inaugurado en 1958 para las celebraciones del cuarto centenario de la ciudad y casi 60 años después este fue restaurado. En 2016, la municipalidad de Osorno invirtió “3 mil millones de pesos para recuperar y hermosear este pequeño parque que durante muchos años fue un lugar de picnic y recreación de los osorninos”. En la revista continúan señalando que el Cuarto Centenario es de los pocos lugares de Chile donde se pueden apreciar las gigantes y milenarias coníferas californianas llamadas Sequoias; “son más de 20 especies que se concentran en un microbosque”. A partir de la remodelación, resalta la revista su “moderno paisajismo”, y en sus más de 67 mil metros, el parque está perimetrado por rejas, tiene ciclovías, áreas de juego, servicios higiénicos, una multicancha, estacionamientos, una zona con máquinas de ejercicio, y un puente peatonal que cruza el río Damas. Además, el parque cuenta con iluminación LED que lo habilita para paseos nocturno hasta las 23:00 hrs (hora en la cual el parque se cierra). Sin embargo, no tiene zona de picnic ni restaurantes. Eso ultimo hace pensar de un “cambio” en un servicio ecosistémico cultural de sus usuarixs.

Lo anterior, claramente es información valiosa para comprender el devenir del parque, y así situar el servicio ecosistémico para las personas de modo longitudinal. Como se puede apreciar, en la información entregada en MapNat, habia un sitio abandonado y con contaminación. En la reseña de la revista Enfoque no aparece esto, sino un lugar remodelado que era ocupado antes.

Ante esto, se buscó información sobre el parque en TripVistor, una página web estadounidense en la que comunidades virtuales pueden reseñar sus viajes y geo-localizarlos. Cuando se hayo reseñas sobre el parque Cuarto Centenario, y sobre su remodelación se hallaron los siguientes cometarios:

En este sentido, hay posiciones disimiles y una mayor experiencia del parque cuando se opina sobre una remodelación del parque, además de lo que se puede generar como dato de uso. En la investigación reciente del arquitecto Hugo Weibel (2020)[xxv] sobre los planes de transformación de la ciudad Osorno por parte de autoridades locales y regionales, se refiere al caso del Parque Cuarto Centenario a partir de su renovación.  La renovación del parque para Weibel, “significó un acierto en tanto permitió redoblar su uso social, pero no se consideró cautelar los valores paisajísticos patrimoniales originales” (Weibel, 2020, s/p). En dicha investigación tensiona los valores modernos impuestos en modelos arquitectónicos, para problematizar como el paisaje urbano cambia junto con los usos y cercanías hacia él.

Así, la experiencia, disfrute y motivaciones del usarix no son contextualizadas en el diseño del cuestionario de la aplicación. La relación que recrea es un usuarix sin contexto, y que tiene una relación utilitaria con el medio ambiente, en donde es un calificador de la naturaleza. Desde un contexto latinoamericano, las comunidades fueron subordinadas por políticas urbanas coloniales. La noción de colonialismo de datos (Mejias y Couldry,2019), no llama a rechazar la recolección de datos, sino preguntarse quienes se apropian de ellos y para qué. Pero, además, se puede pensar de qué forma los datos ayudan a las personas con menos capacidad de acción, por ejemplo, en el diseño de sus ciudades. Para eso, hay que preguntarse si el usuarix de la naturaleza latinoamericano y situado en sus múltiples territorios, comprende a la naturaleza como un servicio o sigue el modelo de cascada.

 

Conclusiones

Los datos no son algo crudo. Ellos tienen una vida social en donde son configurados previamente a partir de decisiones epistemológicas y metodológicas enraizadas culturalmente. Los datos recolectados por MapNat quieren conocer a “usuarixs de naturaleza”, no indagando en quienes son “proveedores” o incluso quienes “transforman el entorno donde viven” como mantenedores o restauradores amateurs.

Lo que busca indagar la investigación científica materializada en MapNat, es experiencia urbana de satisfacción o molestia de las personas en interacción con sus ecosistemas. Estos datos buscan ser utilizados para el gobierno de las ciudades, su producción y transformación asociada a la naturaleza. Sin embargo, esto solo se hace frente a la idea de servicio, lo cual evita clasificaciones posibles como jardines residenciales o sitios sagrados para comunidades indígenas donde más que beneficios obtenidos, son co-habitatnes en una relación de reciprocidad (Rozzi, 2017).

El método utilizado de MapNat son cuestionarios pre-fabricados por expertxs. Resultado de investigaciones previas sobre SE y SEC las cuales no son explicitadas. La georreferenciación es partir de la ubicación del celular, y es un punto marcado en un espacio y tiempo específico. Así el medio en que proyectos científicos como UrbanGaia está buscando conocer las experiencias de las personas con la naturaleza en las ciudades, es atreves de mapeos participativos y encuestas, que en la actualidad se digitalizan a través de aplicaciones móviles. Sin embargo, se siguen utilizando encuentros cara a cara en algunas ciudades europeas (Priess, et al, 2021).

La relación que recrea entre humano y naturaleza en contextos urbanos aplicaciones como MapNat, son experiencias individuales, de uso o servicio, de satisfacción o molestia, y detenida en el tiempo. La contextualización de esos datos se hace necesaria como ya afirma Priess (Priess, et al, 2021). Sin embargo, una tecnología socialmente (y culturalmente) apropiada para el contexto latinoamericano podría ser una activamente comprometida como decolonial. En el sentido de agregar conocimientos indígenas, experiencias comunitarias de resistencia, desafíos institucionales, incluso tener la capacidad de cambiar del idioma ingles a la aplicación. Con el motivo de generar toma de datos inclusivas y decoloniales.

Referencias

[i]  Pietta, A. y Tononi, M. (2021) Re-Naturing the City: Linking Urban Political Ecology and Cultural Ecosystem Services. Sustainability 2021, 13, 1786. https://doi.org/10.3390/su13041786

 

[ii] Priess, J.; Pinto, L.V.; Misiune, I. y Palliwoda, J. (2021) Ecosystem Service Use and the Motivations for Use in Central Parks in Three European Cities. Land 10, 154. https://doi.org/10.3390/land10020154

 

[iii] Escobar, A. (1994[2005]). Bienvenidos a Cyberia. Notas para una antropología de la cibercultura. Revista de Estudios Sociales, 22: 15-35

 

[iv] Hernández, A. y Reyes-Paecke, S. (2018). The effects of urban expansion on green infrastructure along an extended latitudinal gradient (23°S–45°S) in Chile over the last thirty years. Land Use Policy. 79. 725-733. 10.1016/j.landusepol.2018.09.008.

 

[v] Lopez, S. y Granados, S. (2020). La Infraestructura Verde como alternativa ante la expansión urbana en Santiago de Chile. En Blanco, Revista de Arquitectura 12(28):94. Disponible en: https://polipapers.upv.es/index.php/enblanco/article/view/13017

 

[vi] Ver en: https://www.millenniumassessment.org/documents/document.439.aspx.pdf

 

[vii] https://citymonitor.ai/community/covid-19-is-highlighting-cities-unequal-access-to-green-space

 

[viii]  https://medium.com/resilience/urban-parks-as-critical-infrastructure-equity-and-access-during-covid-19-4a86f9776e5e

 

[ix]  Meneses Rocha, M. (2018). Grandes datos, grandes desafíos para las ciencias sociales. Revista mexicana de sociología, 80(2), 415-444. http://dx.doi.org/10.22201/iis.01882503p.2018.2.57723

 

[x] Ardévol, E. (2016). Big data y descripción densa. Virtualis, 7(14), 14-38. https://www.revistavirtualis.mx/index.php/virtualis/article/view/186

 

[xi] Latour, B. y Woolgar, S. (1995). La vida en el laboratorio: La construcción de hechos científicos. Alianza Editorial, Madrid, España.

 

[xii] Mejías, U., & Couldry, N. (2019). Colonialismo de datos: repensando la relación de los datos masivos con el sujeto contemporáneo. Virtualis, 10(18), 78-97

[xiii] Rozzi, R. (2017). Ética biocultural: una ampliación del ámbito socioecológico para transitar desde la homogeneización biocultural hacia la conservación biocultural. En: Bustos, B; Prieto, M y Barton J. Coord. (2017).           Ecología política en Chile: Naturaleza, propiedad, conocimiento y poder.           (p.89). Editorial Universidad de Santiago.

 

[xiv]  Hughes, T. (2008) La evolución de los grandes sistemas tecnologicos. En Actos, actores y artefactos: sociolgoia de la tecnología. Compilado por Henan Thomas y Alfonso Bunch. 1era ed. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2008.

 

[xv] Baigorrotegui, Parker y Estenssoro, (2014) Visiones sobre los tránsitos socio-técnicos hacia patrones de consumo sustentable en agua y energía en la minería sudamericana – dos controversias argentinas. Sociologias, Porto Alegre, ano 16, no 37, set/dez 2014, p. 72-111

 

[xvi] Jasanoff, S. (2015) Future imperfect: Science, Technology, and the Imaginations of Modernity. En Dreamscapes of Modernity, Sociotechical Imaginaries and the fabrication of power. University of Chicago Press.

 

[xvii] Espinosa, A; Ortiz, F y Sanhueza (2019) Introducción. En Tecnopolíticas: aproximaciones a los estudios de ciencia, tecnología y sociedad en Chile. Ediciones Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile.

 

[xviii] Martin Hand (2014) “From Cyberspace to the Dataverse: Trajectories in Digital Social Research” In Big Data? Qualitative Approaches to Digital Research. Published online: 06 Nov 2014; 1-27. http://dx.doi.org/10.1108/S1042-319220140000013002

 

[xix] Potschin, M. y Haines-Young, H. (2011). Ecosystem services: Exploring a geographical perespective. Progress in Physical Geography 2011 35: 575. DOI: 10.1177/0309133311423172

 

[xx] https://mma.gob.cl/servicios-ecosistemicos/

 

[xxi] Silva, C. y Burgos, C. (2011). Tiempo mínimo-conocimiento suficiente: La cuasi-etnografía
sociotécnica en psicología social. Psicoperspectivas, 10 (2), 87-108. Recuperado el [día] de [mes] de
[año] desde http://www.psicoperspectivas.cl

 

[xxii]  Leite and Can E. Mutlu (2017). The Social Life of Data: The Production of Political Facts in EU Policy Governance. Global Governance 23 (2017), 71–82

 

[xxiii] Martínez, S; Cejas, N. (2018); Tecnología y decolonialidad. Aportes para pensar la tecnología y la inclusión en clave decolonial; Brujas; 74-99

 

[xxiv] https://revistaenfoque.cl/osorno-la-ciudad-de-los-parques

 

[xxv] Weibel Fernández H. E. (2021). Paisaje construido y sustentabilidad urbana Huellas identitarias del paisaje moderno El Plan de Transformación de Osorno. Revista de Arquitectura (Bogotá), 23(1). https://doi.org/10.14718/RevArq.2021.2711

 

One Comment

  1. Hola Cristian, Muchas gracias por este avance. Presentas un tema muy interesante y aprendí mucho al leerlo. La verdad es que no me he topado con investigaciones con métodos digitales vinculadas a este tema. Te pueden interesar los trabajos de Jennifer Gabrys sobre el uso de sensores (digitales y no digitales) en bosques, pero principalmente para su monitoreo y conservación: https://www.smartforests.net. La pregunta de investigación me parece bien, aunque suena un poco amplia. Pensaría en un proyecto de investigación o fuente de datos digitales en específico. Por ejemplo, podrías hacer un barrido inicial de la literatura y ver qué medios o tecnologías digitales se han ocupado para investigar el uso de los Servicios Ecosistémicos Culturales y concentrarte en un proyecto o fuente de datos digitales (Google Mobility Reports, por ejemplo, tiene una variable sobre parques, pero desconozco qué tanto se ha usado efectivamente en toma de decisión). Una primera consideración a tener en cuenta es el carácter propiamente científico de este tipo de fuentes de información (que muchas veces tienen orígenes comerciales como las apps) y su real “impacto” en planificación o gobierno urbano. Será labor de tu investigación esclarecer tal vínculo. Un segundo elemento a considerar es el posible acceso restringido a los datos. Si tu objetivo es estudiar la producción de esos datos, quizás aún sin tener acceso directo, podrías seguir la historia o vida social de estos datos digitales (diseño, medios, usos, contribuciones, etc.). Los objetivos específicos sobre (1) los fines (2) los métodos y medios tecnológicos y (3) relación humano-naturaleza me parecen pertinentes. En términos de formato, señalas la inclusión de imágenes pero al parecer no fueron agregadas correctamente. Hay que tener cuidado con mencionar “algunas investigaciones científicas” y no incluir la mención a ellas. PD: Genial que partas de una mirada crítica, pensando en la posible reapropiación de estos métodos en un contexto latinoamericano.

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