Brechas digitales: complejizando la reflexión desde posturas contra-hegemónicas

Preguntas y Objetivos

Comprender los intereses de grupos activistas en la lucha de softwares libres desde un estudio de caso con lógicas no hegemónicas latinoamericanas y/o feministas

  • Identificar a colectivas digitales que promueven el uso de internet desde lógicas alternativas en Latinoamérica
  • Reconocer puntos críticos en el discurso sobre educación digital de grupos que desarrollan propuestas alternativas en Latinoamérica
  • Localizar lógicas contra-hegemónicas de desarrollo de plataformas digitales desde Chile.

Justificación del proyecto

Desde una primera instancia de revisión bibliográfica, se decide estudiar algunas cargas sexistas y androcéntricas sobre el desarrollo de plataformas digitales que han legitimación a ciertos métodos y grupos que se posicionan por sobre otras. El género es una variable ampliamente discutida dentro de los estudios de ciencia, tecnología y sociedad que han incentivado el dejar de asumir el carácter neutral y objetivo de la tecnología ya que se reconocen valores sociales en la institución que reflejan el sexismo y la jerarquización de categorías y valores denominadas masculinas y femeninas, inferiorizando los valores considerados femeninos.

Eulalia Pérez Sedeño escribe que “los sistemas tecnológicos tienen valores que no son evidentes en la selección de los fines a lograr por medios tecnológicos. El criterio instrumental, la eficacia, enmascara esos valores” (Pérez Sedeño, 1998, pág. 25) contaminados del sexismo, el racismo, y la clase, como sistemas que reproducen y propagan desigualdad beneficiando a hombres blancos, ricos, blancos y del hemisferio norte, valores donde ni el feminismo ni la problematización sobre la desigualdad de géneros tienen cabida. En ese sentido, Pérez Sedeño propone deshacer la relación entre masculinidad y tecnología, que tendrá como resultado “un nuevo criterio de demarcación, una redefinición de la tecnología y de qué debemos considerar progreso tecnológico” (Pérez Sedeño, 1998, pág. 28). Para esto, es importante generar una discusión sobre estos temas, desde ejemplos situados que consideren experiencias concretas, alejándonos de patrones de teorías universales.

Ante la amplia teorización y comprobación empírica de la inequidad de género en la tecnología, se considera, a efectos de este ensayo, importante intersectar estas discriminaciones del acceso a internet con variantes situados, reconociendo un contexto global de élites capitalistas, patriarcales y blancas que mantienen un oligopolio de datos y plataformas digitales que inscriben límites políticos entre regiones y naciones. Las empresas transnacionales de plataformas digitales han reproducido formas de acumulación con una carga ideológica capitalista a una escala global y con una concentrada aglomeración de infraestructuras que influyen en las agendas nacionales y que guían “las formas de explotación contemporáneas de la vida de los pueblos latinoamericanos.” (Tello, 2020, pág. 60). Frente a esto ¿cuál es el espacio efectivo de desarrollo tecnológico dentro del mercado global para personas y grupos que redibujan los limites impuestos, desde Latinoamérica? 

Los estudios poscolonialistas han evidenciado que la legitimidad del conocimiento depende de su procedencia, por lo que no tienen un mismo valor las investigaciones realizadas desde el sur global con respecto de las estadounidenses o europeas, generando periferias del conocimiento geopolíticas que necesitan validaciones desde las lógicas normadas por el centro. Esto es porque la historia ha sido contada desde solo un lado, aniquilando memorias indígenas y jerarquizando desde las estructuras hegemónicas de la sociedad, convirtiéndose en un “instrumento ideológico de dominación social” (Yopasa Ramírez, 2011, pág. 114). Las condiciones geográficas, climáticas, culturales y sociodemográficos explican la sensación de subdesarrollo de las economías africanas, asiáticas y latinoamericanas, además del “desaprovechamiento histórico de las oportunidades que los cambios tecnológicos y técnicos propias de las revoluciones industriales les ofrecieron, sino, a la acción y/o inacción de los gobernantes en la aplicación de políticas en un contexto de instituciones políticas y económicas no inclusivas, antes que las mismas condiciones de la geografía política” (Muñoz Velasco & Avedaño López, 2014), que estructuran formas de poder, donde la tecnología ha tenido un rol de herramienta para el desarrollo de los pueblos y para el “ordenamiento geopolítico del mundo”, profundizadas por el mercado y las políticas de gobierno.

Desde un análisis relativamente más concreto, ¿Qué consecuencias sociales tiene la brecha digital en los datos masivos? Según Boyd y Crawford (2012),  explican seis ejemplos que generan críticas en las tecnologías de big data; desde la definición del conocimiento, desde su influencia en la investigación y los modelos de inteligencia; su presunción de objetividad; los valores socioculturales tras la interpretación de datos masivos; la ética tras la extracción de datos; finalmente, la información recaudada sobre las redes entre usuarios no es equivalente a la información de las redes personales; y el punto central de este artículo, las nuevas divisiones digitales debido al acceso limitado. En este último punto, Boyd y Crawford destaca que las redes sociales son las que tienen acceso a masivos datos transnacionales, además de Google, que a la demás comunidad no podrá acceder. El acceso en sí mismo es una herramienta discriminadora, sin embargo, con él vienen habilidades computacionales que benefician en su mayoría a algunos pocos y que restringe el desarrollo para algunes. “Siempre que las desigualdades se escriben explícitamente en el sistema, producen estructuras de clase” (Boyd & Crawford, 2012, pág. 24).

Habiendo hecho los alcances anteriores, se destacan valores en las instituciones de plataformas digitales y las industrias de datos masivos que causan una situación desigual, por lo que es importante reescribir las normas instauradas por medio de la documentación de experiencias alternas, reconociendo su trabajo y su existencia en el mercado digital. Para eso, esta investigación busca situarse en el caso de La Imilla Hacker, colectiva boliviana que, entre sus demás labores, busca reapropiar espacios en internet, lo que resulta imprescindible para tener un mínimo de incidencia en la era digital, especialmente desde un posicionamiento feminista e indígena. Reflexionar sobre internet desde el feminismo y desde Abya Yala, supone repensar la infraestructura en la que se construye la cultura digital y los sistemas de gobernanza, promoviendo estructuras descentralizadas y con lógicas que se desarticulen del sistema patriarcal, haciendo de internet un lugar diferente.

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1 thought on “Brechas digitales: complejizando la reflexión desde posturas contra-hegemónicas”

  1. Hola Luciana, muchas gracias por este segundo avance. Me queda mucho más claro ahora tu interés y al concentrar la mirada en el caso de la Imilla Hacker el proyecto gana mucha más potencia. El colectivo Sursiendo también puede ser de tu interés, tienen varias cosas de hackfeminismo. Eso sí, creo conveniente incluir más referencias y quizás armar una sección separada sobre la cultura hacker y el software libre, que me atrevería a decir que excede los debates contemporáneos sobre las brechas digitales (o al menos como tradicionalmente se entienden). Referencias en esa línea están los trabajos de Gabriella Coleman como este: https://gabriellacoleman.org/Coleman-Coding-Freedom.pdf Y bueno te recomiendo revisar los textos que mencioné en mi anterior comentario, sobre todo el de Paola Ricaurte. Sobre tu pregunta y objetivos, trataría de ir más allá de identificar colectivas digitales alternativas y comprender sus intereses. Sobre todo porque ya en la elección del caso se “responde” tales objetivos. Quizás la pregunta podría seguir lo planteado en la formulación del problema: cómo agrupaciones como la Imilla Hacker problematizan, desarticulan o hacen frente a (1) el colonialismo tecnológico y la inequidad frente al norte global, y (2) el patriarcado muy presente en la ciencia y tecnología, y (3) cómo desarrollan prácticas contra-hegemónicas o crean alternativas desde el software libre (siendo cada uno de estos puntos, un objetivo específico). Es entendible que estos tres puntos son indisociables desde una perspectiva interseccional, pero para efectos analíticos te podría servir tal distinción para ir clasificando los contenidos digitales de La Imilla Hacker más relacionados con cada uno de estos puntos. Eliminaría el objetivo específico de “Localizar lógicas contra-hegemónicas de desarrollo de plataformas digitales desde Chile” ya que se escapa del caso a estudiar proveniente de Bolivia y del desarrollo de plataformas propiamente tal. Sobre la metodología me parece bien la propuesta de una etnografía digital siguiendo a Harding y Hine, pero trataría de desarrollar más qué harás en concreto o cómo piensas analizar los contenidos digitales (¿harás una selección? ¿bajo qué criterios? ¿te centrarás en imágenes, textos o videos?, etc.) En términos de formato, sigues un relato coherente y agregas imágenes y links muy interesantes.

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